Climas familiares disarmónicos: repercusión en los hijos.

19/12/2009 - 2400 Visitas

Todos sabemos que los hijos se benefician enormemente de una convivencia entre sus padres caracterizada por el amor y la armonía.

Sin embargo no todas las personas tienen claro de la misma manera que son los hijos las principales víctimas de los matrimonios perpetuados "a pesar de todo".

Es una falta de consideración y de respeto hacia los niños que éstos crezcan en climas disarmónicos, siendo expectadores indefensos, cuando no víctimas directas, de los conflictos entre sus padres. No nos referimos evidentemente a conflictos pasajeros o desencuentros momentáneos que se solucionan civilizadamente y "dejando afuera" del problema a los niños.

Hablamos de aquéllos vínculos de pareja, donde las formas de comunicación son reiteradamente negativas y que se transforman no sólo en familias disfuncionales, sino que pasan a ser tierra fértil incluso para modos violentos de relacionamiento.

Cabe recordar que la violencia no incluye solamente a la agresión física, también es violencia la agresión emocional. Violentas son también todas aquéllas interacciones que desmerecen al otro, que lo desvalorizan y que atentan contra la dignidad de su persona. Violencia es asimismo criticar en forma reiterada, desacreditar las acciones del otro, intentar dominarlo, no respetar su individualidad.

Estos diferentes tipos de violencia, incluso si se dan sólo entre la pareja, es decir aún en el caso en que no haya actitudes violentas hacia los hijos, igualmente contaminan todo el ambiente familiar y directa o indirectamente inciden también en ellos. Se transforman en vivencias desagradables y dolorosas que aunque sea a través de una percepción pasiva de las mismas, los llenan de temor e inseguridad, además de mostrarles un pésimo ejemplo vincular.

Cuando el panorama familiar adopta básicamente estas características y van disminuyendo las interacciones sanas (caracterizadas por el respeto y la consideración hacia  el otro), estamos frente a un entorno que puede dañar seriamente la vida emocional del niño. Se trata de parejas que sin tener claro por qué motivo, continúan en estos vínculos que los llevan a ellos como adultos a una vida conyugal altamente insatisfactoria y a los hijos a una afectación emocional, que puede persistir en algunos casos, de no recibir la ayuda necesaria, por el resto de sus vidas.  

 

Lic. Lourdes Acosta Debat